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domingo, 8 de septiembre de 2013

Caviar: Dícese de...

Columna escrita en el diario correo definiendo lo que es un CAVIAR



Ya lo hemos hecho anteriormente, pero dada la ignorancia jurídica de nuestro procurador ante la CIDH y para gozo de mi querida gallada de fans en la web (JM Robles, Víctor Hugo, José Carlos G, Ángel, Godoy, Ángel García Catalá, Natilla, Aldo Cadillo, Morsa, Scarface, JC Palacios, Goyo, Fernando Muñoz, Chinaski, Roberto Lazarte, Delvis Sánchez, Carlos, Alan Ele, Carlos Aguilar, Artemisa Luna, Adrián Lazarte, Ricardo Reátegui, Oscar Baldeón, Aiapaec, Marcos Oporto, etc...), vamos a volver a definir -muy superficialmente- qué es un caviar.


El término procede de la Francia socialista de Mitterrand y fue importado aquí por Hebert Mujica. Inicialmente definía a todo ese segmento de limeños, blancos o blancones; pudientes o clasemedieros; que nacieron en la década de los 40 y hasta comienzos de los 50; de apellidos "bien" muchas veces (o unidos para que suenen así, como García con Sayán); que estudiaron en colegios religiosos (muchos marcados por el rojerío jesuita); que de adolescentes fueron a menudo católicos culposos (se sentían mal por vivir bien en un país pobre); que de jóvenes militaron en la extrema izquierda o la Democracia Cristiana (hay quienes dicen que la cantera auroral fue ésta, con Bustamante y Rivero como un protocaviar) y también fueron rabiosamente antiapristas como única herencia ideológica paterna; que no se atrevieron a ser Javier Heraud; que se dedicaron a fundar grupúsculos radicales (la emblemática Vanguardia Revolucionaria. PCR, PUM); que se dedicaron a estudiar carreras típicas (sociología, antropología, sicoanálisis, siquiatría, historia... muy pocos Derecho) básicamente en la PUCP y bajo la tutela del cura MacGregor; que se sentían hijos del 68 e intelectuales con referentes franceses (Sartre, Foucalt, Godard, Lacan, Althusser), que se deslumbraron con Castro, el Che, Allende y el sandinismo; que despreciaron a Patria Roja por cholos; que ya mayores encontraron un cómodo modo de vida como consultores en el sistema de ONGs de Derechos Humanos, ecologistas, etc. y también les encanta trabajar en el Estado (muchos anduvieron incluso metidos con el fujimorismo) y que ya maduros han descubierto el discreto encanto de la burguesía (las 4x4, la casa en la playa, los colegios caros, los viajes, los buenos restoranes, el buen vino, la ropa ficha) sin las culpas de la juventud. Debieron nacer en Chile o Uruguay.

Los caviares lograron -sin éxito electoral, pero en base a infiltrarse- una hegemonía en la cultura diaria tras la caída de Fujimori. Infiltraron al gobierno toledista, se hicieron muy fuertes -y aún lo son- en el PJ, la DP y la fiscalía (y otros entes, como Reniec), controlaron El Comercio y P-21 por un buen tiempo (aunque su fortín eterno es La República) y sus ONGs tuvieron su apogeo. Su gran pulmón es la ex PUCP (allí se dan chambas, se publican, se consiguen becas, etc... Por eso la pelean como gato panza arriba, ya que los europeos y gringos -USAID, Fundación Ford- han apretado la bolsa a las ONGs). Y han tenido como compañeros de viaje a los "fujicaviares" o gente vinculada a ese gobierno que se han vuelto caviarones para pasar piola (por ejemplo RMP, AAR, Umberto Jara) frente a su pasado. Y también hubo supuestos liberales que les coquetean para sentirse como muy abiertos de pensamiento (tipo Beatriz Merino). Esta caviarada típica se casó con Humala (sin que les importe el "Capitán Carlos") y ganaron Lima gracias a Bayly y el torpe pepecismo (y la han retenido gracias a Reniec).


Por extensión, ahora se le aplica también el término caviar -o caviarines- a toda esta nueva hornada de jóvenes y weberitos que subyugados por lo "políticamente correcto" porque se sienten especiales, inteligentes, interesantes y nada generosos si son zurdillos; porque sus románticos idealismos los vuelven "socialconfusos"; porque no han gozado de las "mieles" de las políticas de izquierda (Velasco, Sendero, la hiperinflación) y han tenido todo fácil; porque los derechos humanos están de moda; porque hay que dar la contra; porque les gustan las marchas; porque la moda zurda (anteojitos raros, bufandas, etc...) es más chic; porque hay que ser ecologistas, gatófilos y hasta medios panteístas con los cerros y lagunas; porque la izquierda es supuestamente más permisiva con las conductas sexuales y las drogas. Webonadas...

lunes, 27 de abril de 2009

Golpe al plexo

Muy malos han sido estos últimos meses para los caviares. Primero perdieron a su bastión P.21 y su influencia desmedida en el Decano. Su otrora vigorosa fuerza mediática en Lima se ha reducido a "líderes de opinión" -caviares, rojos y fujicaviares- que sólo se escuchan entre ellos y a un vocero republicano que tan sólo vende unos escasos 15 mil ejemplares diarios (y 25 mil los domingos). Sin embargo, conservan aún un bastión fuerte: las radicales radios provincianas rurales.

Otra pata del trípode de poder caviar peruano son las ONG, las cuales han quedado financieramente muy debilitadas por esta crisis mundial. Y su prestigio frente a la ciudadanía ha quedado bastante mellado por sus excesos, particularmente desde que una de ellas envió esa carta de defensa al MRTA a Europa y otras erigieron un monumento donde figuraban nombres de terroristas. Salvo sus contados fans universitarios, el resto de la ciudadanía las ve con hostilidad, recelo o indiferencia y ellas bien que lo saben. 

Pero el corazón del sistema caviar es la Universidad Católica, que se ha vuelto un emporio inmobiliario donde el dinero entra a chorros. Ese es su think-tank, el lugar de la chambita segura, su semillero de cuadros, su nexo con instituciones prestigiosas del exterior, su editorial, su generadora de eventos... Muchos de ellos no deben haber dormido este fin de semana tras el fallo a favor de Cipriani, que en puridad -al margen de simpatías o rechazos- es justo, dado que Riva-Agüero ordenó en el penúltimo (1938) de sus varios testamentos que el arzobispo de Lima presida una "junta perpetua e insustituible" para administrar su herencia. Los caviares alegan que eso acabó en 1964 a los 20 años de la muerte del intelectual (¿entonces por qué Jorge Avendaño actuaba allí como mandante de la Iglesia a comienzos de los 70? ¡Es incoherente que él diga que todo acabó en 1964 si trabajó en eso en los 70!), tal como figuraba en el testamento de 1933, pero en estos legados lo que vale es la última de todas las voluntades. Por eso tampoco fue válida la cesión que les hizo de la universidad el arzobispo limeño Vargas Alzamora en 1994, dado que se estaba obviando lo que Riva-Agüero ordenó y eso iba en contra de lo que estipula el testamento. Guste o no, Cipriani tiene toda la razón. 

Y esto no significa, como los caviares seguramente van a decir para agitar al estudiantado (próximo paso), que se acabaron las minifaldas, el librepensamiento, etc. en la PUCP y que se viene el convento. 

Cipriani no puede entrar en la parte académica, pero sí exigir respuestas a hipotéticas preguntas, posiblemente incómodas, sobre el manejo económico como... ¿Por qué las pensiones son tan elevadas si existe un flujo altísimo de caja por Plaza San Miguel y otros bienes? ¿Por qué no se atienden las demandas salariales tan razonables del sindicato de trabajadores? ¿Por qué determinados profesores ganan mucho más que los otros? ¿Por qué Lerner ha creado un burocrático Instituto de Derechos Humanos cuando esos profesores bien pueden asimilarse a la Facultad de Derecho? ¿Por qué sólo se le pone publicidad a determinados medios? ¿Por qué se contrató a éste y no a éste? ¿Y estos viajes? ¿Por qué se hicieron estas inversiones? ¿Este gasto a cuento de qué viene? ¿Cuándo está lista la auditoría general de los últimos 20 años que se ha exigido que se haga con un contador independiente? 

Huy, esto se pone bueno.

lunes, 13 de abril de 2009

Los maniqueos

"¡Uff!" fue lo primero que soltamos en la Redacción cuando nos llegó el miércoles pasado la encuesta-flash sobre la sentencia a Fujimori ya pasadas las 8 p.m. No tanto porque había que preparar portada, nota e infografías contra el reloj, sino de imaginarnos la andanada que se nos venía a los simples mensajeros de un resultado final que ignorábamos. 

Primero iban a cuestionar el "timing", porque claro, a ellos no les parece mal que la PUCP saque uno adverso a Fujimori en vísperas del veredicto (seguramente con la intención de no influir... ¡Ja,ja,ja!) pero sí que aparezca un sondeo al día siguiente de la sentencia que no coincida con sus creencias. 

Luego, ¡faltaba más!, iban a tildar de fujimoristas, fascistas, autoritarios, etc... al pobre encuestador y a los mensajeros, porque así son estos caviares y rojos. Si algo no es "políticamente correcto", si no sintoniza con ellos, entonces es automáticamente una monstruosa conspiración. ¡Si el sondeo hubiera salido como deseaban, ya nos imaginamos los elogios! Son los primeros maniqueos en levantar alegremente cargos y en polarizar, pero cómo lloran cuando se les responde igual. 

No le tenemos la menor simpatía a Fujimori, al cual se le debe condenar -absolutamente- por promover la corrupción. Pero, ¡carajo!, tenemos todo el derecho, y eso no respetan estos caviares y rojos, de discrepar de esta ahora sacrosanta sentencia y no hacer una superestrella de rock del juez San Martín. Esa legítima duda -o que la encuesta no les guste- no nos vuelve fujimoristas, no sean tan estúpidos. Tenemos todo el derecho de no creer que se haya determinado que Fujimori se merece 25 años por asesinato y secuestro cuando el único delito con pruebas aquí era el encubrimiento. Tampoco creemos que venía a cuento declarar que los asesinados no eran senderistas, que eso fue pura demagogia para la platea caviar. 

No estamos de acuerdo -y reiteramos: tenemos todo el derecho de no estarlo- con esa teoría del "Dominio del Hecho", pues creemos en la vieja y sana práctica de condenar con pruebas, como se ha hecho correctamente en el caso del allanamiento ilegal y como seguramente ocurrirá con el cantado caso de la CTS. Creemos en la presunción de inocencia, aun en el peor sujeto, antes que en zamparle un cuarto de siglo sólo porque "era el jefe y tenía que saber". Coincidimos con el maestro Ghersi en que fue una sentencia ideológica para satisfacer a las ONG. Es que alguien quiso ser el "Garzón peruano". 

Solamente sacamos una encuesta-flash al toque que medía el primer impacto y "madrugaba" a la competencia con una primicia. ¡Gran pecado! Nos importaba un rábano si la gente aprobaba o no la sentencia. Y el resultado fue más o menos lo que uno percibía en la calle. ¡Me imagino que algunos deben estar quemándose las pestañas para ver cómo preguntan para voltear este resultado y descalificarnos! Ojalá que el resto de encuestadoras no se "chupen" y hagan también este tipo de preguntas interesantes, incómodas, polémicas y políticamente incorrectas. 

Y me dio risa leer las críticas solapadas -siempre es melifluo- el jueves pasado de Augusto Álvarez Rodrich, ex alto funcionario de confianza bajo el fujimorismo, al que La Cantuta y Barrios Altos parece que le importaban un pepino en los 90 mientras estuvo embolsicándose buenos miles de dólares por largos años en Osiptel e Indecopi y asesorando las privatizaciones desde Apoyo (yo mismo lo he escuchado hablar maravillas de Fujimori en sus caras charlas). Después puso de subeditor en su ahora ex caviarófilo P.21 nada menos que al Sr. Tumi, el último jefe de la agencia oficial Andina fujimorista. ¿Demasiado cinismo o no? 

Ahora quiere pasar piola haciéndole la patería a los caviares... ¡Fuiiiira! Como las aguas siempre encuentran su nivel, acabó de colaborador de un diario velasco-rojo-caviar-toledista. Es su sitio.